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El efecto bufanda

¿Cómo saber si algo que ves ahora en una red social es una fake news?

Por la mascarilla.

Si te cuentan que un grupo se ha pegado hoy por una silla en la terraza y no llevan la mascarilla, es noticia falsa.

Te digo más.

Es verano. Hace calor. Mucho calor.

Algo de lo que quizás no hayas sido consciente.

Vas andando por la calle y al rato te notas extraño. Es como si estuvieras acalorado y raro a la vez.

Como cuando corres para llegar al bus en pleno invierno, cuando vas más abrigado.

Sientes tu respiración. Tu propio calor humano.

Es el efecto bufanda.

Vas como que te ahogas.

Estás protegido, es verdad.

Pero en cuanto eres consciente, estás deseando liberarte.

No, no lo he inventado yo.

No, no lo busques en Google.

Lo escuché en la tele, pero no debe ser una especificación muy científica, por lo que parece.

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Me largo después de 8 años

Esta semana, al fin, he conseguido desligarme de un proyecto donde llevaba metido 8 años.

Prácticamente toda mi vida de autónomo.

Ha sido una liberación. Me siento bien, leche.

Entré en el 2012 casi por casualidad. Buscaban a alquien que se atreviera a trabajar con una herramienta desconocida, eso si, open source.

Estaba tieso y acepté.

Inocencia e ignorancia se dieron la mano con fuerza. Fue un proyecto mal planteado por mi parte desde el principio.

Poco dinero y mucha responsabilidad. Me sentí sobrepasado casi desde el momento que firmé el contrato.

Estoy convencido que el cliente era planamente consciente de ello, pero durante los dos primeros años no dejaron de apretar y apretar.

La deuda técnica como un melón

Lo más demoniaco es que generé una deuda técnica tan grande como un melón.

Con estas mismas manitas que te están escribiendo.

La base del gestor open source era buena, pero había que alterar y ampliar su comportamiento para ajustarlo a las necesidades de la organización.

El código se clavó en mi aplastándome contra una pared flotante de la que no podía escapar.

Era imposible largarse, porque había procesos que documentar, instruir al siguiente (eso si no salía corriendo al verlo).

Cobraba un mantenimiento, vale.

Pero no me daba para recuperar la inversión en tiempo inicial. Ni para mejorar el código con garantías. Ni para el sufrimiento que me generaba ver que fallaban los cobros o la generación de vitales documentos en PDF.

Todos los meses de julio se me ponía el bigote rojo. Era el momento crucial en la organización.

Inflamada la piel de los nervios.

Entró una agencia en el proyecto en la mitad de este camino.

Lentamente se fue haciendo con el control de varias partes del monolito. Hasta que esta semana ya conseguí el finiquito en un precioso y magnífico mensaje de despedida y agradecimiento mutuo.

¡Al fin liberado!


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Lo qué es el efecto bufanda

Admiro profundamente a las personas que lleváis muchos años con los mismos clientes.

Diez años, quince años, más incluso.

Me pasma ese tesón.

Ese aguante.

¡Ni Induráin en el Tourmalet del 93!

Felicidades por haberlo logrado.

Solo espero que no sufráis el mismo efecto bufanda que yo.

La sensación de estar protegido, mientras te ahogas.

(Bueno, Miguelón hubiera subido como una flecha aún llevando bufanda.)

Estás cobrando un dinero mensualmente.

Crees estar protegido, con un fijo que te acerca al "sueldo".

Corres, corres, pero cada vez más despacio. El calor que respiras está nublándote el sentido.

De punto y bien gordita

En mis primeros años de freelance llevaba una buena bufanda-mascarilla puesta. Pero no lo sabía.

La fui mejorando poco a poco, hasta convertirla en una estufa.

Bien gordita, de punto, ceñida al morro, no dejaba pasar ni una gota de frío.

Empecé siendo lo más generalista posible.

Igual te hacía un ecommerce, una aplicación móvil (híbrida, eso sí), una corporativa, un CRM, una plataforma de suscripciones.

Pensaba que así llegaría a más gente.

La realidad (y la bufanda) se fueron retorciendo.

Al tener que prestar más atención a más cosas, mi tiempo se iba reduciendo.

Así que pensé que sería una gran idea utilizar plantillas premium para todo lo que hacía.

Me ahorraba la maquetación (que nunca fue mi fuerte) y de rebote conseguía otro win-win: rebajar costes.

Agotamiento marchito

Estas bondades (generalista y barato) me llevaron a una consecuencia explosiva:

Aumento de clientes.

Llovían las opciones, los leads, el boca a boca triunfaba. Con este método genial se acabaron las penas.

A la vez la bufanda se iba tornando gris oscura, se abrazaba a la orejas como una serpiente, constreñía mi cuello.

Tan feliz e insensato ganaba más dinero.

En el calor de la estufa se evaporaban las posibilidades de crecimiento y aprendizaje.

No sólo el negocio no era escalable, el que ya no podía más era yo.

Me agoté hasta marchitarme.

Bocanada de aire fresco

Un día, al despertarme después de otra noche casi en blanco, me rasqué una oreja.

Noté algo allí, agarrado como las gomas que sellan las bolsas del pan de molde.

Tiré. Tiré más. Con fuerza.

Comenzó a entrar aire. Sentía que algo se despegaba de la piel.

Seguí soltando hilo, cuerda. Aquella maraña parecía infinita. Liberé el bozal que me tapaba hasta el cuello.

Respiré una profunda bocanada.

El quinto paso, aún por llegar

Las últimas líneas solo son una metáfora.

Es una sensación muy parecida a la que tenemos ahora cuando nos quitamos la mascarilla al llegar a casa, a lugar seguro.

La primera vez que respiras sin ella sienta bien, relaja.

Es como me he sentido después de quitarme de un proyecto lapa. Ocho años sin que nada se mueva son demasiados.

El primer paso para ese cambio fue eliminar clientes antiguos y subir los precios de mis servicios.

El segundo, especializarme en algo concreto: aplicaciones web con valor añadido para el usuario.

(Debería haber sido aún más específico, te aviso.)

Tercero ha sido apostar por proyectos de largo recorrido para conseguir una estabilidad económica.

El cuarto, crear un proyecto propio, un producto que me haga crecer de verdad.

El quinto, aún está en el horno.

Pronto te contaré.

El penúltimo renglón

Chris Love hablaba en Junio de "Progressive Web Applications (PWA) on iOS 13 & 14 Provide a Rich Channel to Reach Customers Despite the Platform Limitations".

Una lista de ideas para apps que, aunque ya he recomendado antes, repite porque sigue creciendo.

The week in newsletters está escrito por Mark (un tío majísimo) que habla en un newsletters de cosas que pasan en los newsletters.

¡Nos leemos el próximo domingo!

PD: El primer patrocinio de #LaSelectaNewsletter ha llegado. Estoy muy contento y me gustaría que no fuera el último. Si quieres preguntarme sobre el tema, aquí mismo.

#lsn123

Publicado esta semana:

Habla con Robotito Niusleta!